11 feb 2025
El mantenimiento del coche es una de las claves para garantizar su buen funcionamiento, evitar averías costosas y mejorar la seguridad en carretera. Un vehículo bien cuidado no solo ofrece mejor rendimiento, sino que también ayuda a reducir el consumo de combustible y minimizar el desgaste de sus componentes.
En esta guía, se detallan los aspectos esenciales del mantenimiento del coche, con recomendaciones prácticas para mantenerlo en óptimas condiciones durante más tiempo.
Revisión de fluidos: la base del mantenimiento del motor

Los fluidos son esenciales para el correcto funcionamiento del vehículo. Una revisión periódica ayuda a prevenir fallos mecánicos y optimiza el rendimiento del motor.
Aceite del motor
El aceite lubrica las piezas internas del motor y evita el desgaste prematuro. Un aceite degradado o insuficiente puede generar sobrecalentamiento y daños irreversibles en el motor.
Revisa el nivel de aceite cada 1.000 km.
Cambialo según las indicaciones del fabricante (generalmente entre 10.000 y 15.000 km).
Usa un aceite de calidad y compatible con el motor.
Líquido refrigerante
Mantiene el motor a una temperatura óptima y previene el sobrecalentamiento.
Revisa el nivel cada mes y rellena si es necesario.
Cambialo cada dos años o según indicaciones del fabricante.
Comprueba que no haya fugas en el circuito de refrigeración.
Líquido de frenos
Un líquido en mal estado puede afectar el rendimiento de los frenos y aumentar la distancia de frenado.
Sustitúyelo cada dos años o cuando se observe un color oscuro en el depósito.
Revisa el nivel regularmente y rellena solo con el tipo de líquido recomendado.
Líquido de dirección asistida
Facilita el movimiento del volante y evita el desgaste prematuro del sistema de dirección.
Comprueba el nivel y el color del líquido cada 10.000 km.
Si el volante se siente más rígido de lo normal, revisa posibles fugas o deterioro del líquido.
2. Neumáticos: seguridad y ahorro de combustible

El estado de los neumáticos influye directamente en la estabilidad del coche, el agarre en carretera y el consumo de combustible.
Presión de los neumáticos: Revísala cada mes y ajustala según las indicaciones del fabricante.
Profundidad del dibujo: El mínimo legal es de 1,6 mm, pero se recomienda cambiarlos antes de alcanzar ese límite para garantizar una buena adherencia.
Rotación de neumáticos: Alternarlos entre los ejes cada 10.000 km para asegurar un desgaste uniforme.
Los expertos recomiendan que, si se compran solo dos neumáticos nuevos, se coloquen en el eje trasero, ya que esto mejora la estabilidad del coche y reduce el riesgo de pérdida de control.
3. Sistema de frenos: mantenimiento para una mayor seguridad
Los frenos son fundamentales para la seguridad del vehículo. Un sistema de frenado en mal estado puede aumentar el riesgo de accidentes.
Pastillas de freno: Revísalas cada 20.000 km y cambialas si tienen menos de 3 mm de grosor.
Discos de freno: Inspecciónalos en cada revisión y reemplazalos si presentan ranuras profundas o deformaciones.
Ruido o vibraciones: Si al frenar se percibe un chirrido o vibración en el pedal, es posible que sea necesario cambiar las pastillas o los discos.
4. Batería y sistema eléctrico
Una batería en buen estado garantiza el arranque del motor y el correcto funcionamiento de los sistemas eléctricos del vehículo.
Duración de la batería: Normalmente entre 3 y 5 años. Si presenta fallos antes de ese tiempo, conviene revisar el alternador.
Revisión de bornes: Limpia y aprieta los bornes de la batería para evitar falsos contactos.
Luces y señales: Comprobar periódicamente su correcto funcionamiento y sustituir bombillas fundidas de inmediato.
5. Filtros del coche: claves para un mejor rendimiento
Los filtros retienen impurezas y aseguran el buen funcionamiento de diferentes sistemas del coche.
Filtro de aire: Se cambia cada 15.000 o 20.000 km. Un filtro sucio reduce la eficiencia del motor y aumenta el consumo de combustible.
Filtro de aceite: Se sustituye en cada cambio de aceite para evitar la acumulación de residuos en el motor.
Filtro de combustible: Protege el sistema de inyección de impurezas y se cambia cada 30.000 a 60.000 km.
Filtro del habitáculo: Garantiza un aire limpio en el interior del coche y debe cambiarse al menos una vez al año.
6. Suspensión y dirección: cómo detectar problemas
Un sistema de suspensión y dirección en buen estado mejora la estabilidad del coche y la comodidad de conducción.
Amortiguadores: Su desgaste afecta la estabilidad y el agarre en curvas. Se recomienda revisarlos cada 20.000 km y cambiarlos cada 80.000 km.
Dirección: Si el volante vibra o la dirección se siente más dura de lo normal, es conveniente hacer una revisión.
Errores comunes que afectan el rendimiento del coche
Ignorar testigos luminosos: Una luz de advertencia en el tablero indica un problema que debe ser atendido de inmediato.
Usar combustible inadecuado: No seguir las recomendaciones del fabricante puede afectar el rendimiento del motor.
Retrasar el cambio de aceite: Un aceite degradado aumenta la fricción y reduce la vida útil del motor.
No revisar la correa de distribución: Su rotura puede causar daños graves en el motor. Se recomienda cambiarla entre 60.000 y 100.000 km, según el modelo del coche.
La importancia de tomarse en serio el mantenimiento del coche
Realizar un mantenimiento adecuado del coche no solo prolonga su vida útil, sino que también reduce el riesgo de averías y mejora la seguridad en carretera.
Siguiendo estas recomendaciones y realizando revisiones periódicas, se puede garantizar que el vehículo se mantenga en óptimas condiciones, evitando reparaciones costosas y optimizando su rendimiento.